Las columnas de Zapeta y la de Kaltschmitt parecen una campaña anticipada de los mismos políticos que nos tienen hundidos en la corrupción y la miseria. No es miedo al mito de una posible reelección de los Colom, Arzú, polloronco o cualquiera de los que han desfilado con la banda presidencial, es un problema de prohibición constitucional para que dichas personas puedan ser candidatos hoy en día.
Miedo de que usen el presupuesto nacional para la compra de votos y colusión de las instituciones del Estado ya es tarde, ya ocurrió, ya lo hicieron desde el primer día de sus gobiernos, sin nadie que los detuviera. Peligro de que usen el poder y el dinero del presupuesto nacional para comprar las voluntades de la CC del TSE, OEA, etc. y de columnistas como los antes mencionados para permear a la opinión pública o validar sus candidaturas logradas a través de colusión, corrupción e ilegalidades es inminente y real.
Si no es corrupción, puede ser que les tengan las colas machucadas pero la realidad de hoy es que cualquiera de las candidaturas de éstas personas es ilegal. No lesiona ningún derecho, sino que protege nuestro Estado de Derecho y si no cumplen con la ley cuando son candidatos, no nos podemos lamentar cuando ya estén gobernando. La Constitución dice que el bien común prevalece por sobre los derechos individuales. O todos vivimos cumpliendo lo que establece nuestra Ley, o no se puede hablar de democracia, ni legalidad, ni soberanía, ni estado de derecho.