martes, 1 de febrero de 2011

¡QUÉDESE CON SU "AYUDA"!


¡QUEDESE CON SU “AYUDA”!
Vice Ministro de Cooperación de Alemania en Guatemala, anónimo, (porque el pueblo de Guatemala desconoce su nombre, sus intereses, su capacidad o sus intenciones). Le digo ¡quédese con su ayuda! así de esa forma, para no decirle que se la meta en el lugar más oscuro de su conciencia.
Usted opina que hay que aumentar el nivel de impuestos, y en nuestro país, aumentar el nivel de impuestos equivale hoy en día a aumentar la impunidad, la ilegalidad y la corrupción gubernamental. En Guatemala, no existe un Estado de Derecho y son los funcionarios y empleados públicos los primeros en incumplir con las leyes del país. Sólo para darle tan sólo un ejemplo, los 158 diputados al Congreso, en esa entidad, tienen un presupuesto aprobado para 2011, de Q. 639 millones 910 mil, superior a la ayuda que Usted y Alemania ofrecen y condicionan a nuestro país ( 54 millones).
Si Usted trabajara en un país de primer mundo, le aseguro sería más humilde y reservado y menos prepotente y entrometido.  Aunque goce de inmunidad legal diplomática, esto no quiere decir que no se le puede abrir juicio y denunciar legalmente por interferir con la independencia, con la soberanía y con la seguridad interior de la nación. Le recuerdo que Guatemala es república desde 1823, mientras que Alemania desde tan sólo 1919.
Es de conocimiento general que la ayuda internacional, cualquiera que sea, dicta quién recibe el dinero, cómo lo recibe, dónde, cuándo, etc. Esto quiere decir que los estudios de factibilidad los reciben empresas seleccionadas a dedo por el país donante. Las empresas contratadas para realizar las obras con la “ayuda” internacional usualmente son empresas originarias de los países donantes, también seleccionadas a dedo. Si son en calidad de préstamo, las circunstancias son iguales. En otras palabras, lo que se le llama “ayuda” internacional, es mejor dicho subsidios que reciben las allegadas empresas a los gobiernos de los países que brindan dicha “ayuda” internacional.
Guatemala y Alemania no se comparan en nada. En Alemania, actualmente, no se pelea una guerra sin nombre en contra del tráfico y consumo de las drogas. No mueren asesinadas violentamente arriba de 13-17 personas al día. No existe el subdesarrollo ni la explosión demográfica que empobrecen a su país. No hay migrantes alemanes que envían remesas desde el exterior, por falta de oportunidades y el cumplimiento legal por parte del gobierno, el empresariado o la población alemana. No existen las altas tasas de desempleo, el mayoritario sector informal (81%) o  gran número de subempleados.
De igual forma, su “ayuda” (Q. 594 millones aprox.) no se compara en nada con lo que actualmente y anualmente se recauda. (Cifra arriba de los Q. 38 mil millones). No se compara en nada con la producción del sector privado, estimado en Q. 331,900 millones en el 2010. En Alemania, los entes estadísticos no manipulan las cifras del Producto Interno Bruto, PIB, para que la recaudación parezca mínima. Tampoco se le permite al Gobierno inflar y hacer parecer que el gasto es producción dentro del PIB, o que el poco mantenimiento que actualmente hace el gobierno guatemalteco lo hace sin pagarle a las empresas proveedoras del mantenimiento de la infraestructura, lo que es ilegal y se le llama deuda flotante. Eso sí, nunca dejan de incluir esos “gastos” en la parte gubernamental del PIB, aunque no lo paguen.
En Guatemala, un 20 por ciento de la población carga con casi la totalidad del pago de los impuestos. Ese mismo 20 por ciento carga con casi la totalidad de la producción total del país. Esto quiere decir que uno de cada cinco guatemaltecos trabaja establemente y provee de la totalidad de todos los recursos disponibles. Esto sin tomar en cuenta que el empleado público en promedio gana casi el doble (Q. 2,973.12) que el promedio de empleado en el sector privado (Q. 1,526.41) según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística, INE.
Entonces vice ministro de cooperación de Alemania, le sugiero, que si realmente quiere ayudar a Guatemala, traiga comercio, negocios legítimos, empresas alemanas que inviertan al lado nuestro en Guatemala y paguen sus impuestos también. Presione al Gobierno de Guatemala para que la ley sea cumplida por gobernantes y gobernados. No condicione migajas de pan de la “ayuda” que Alemania nos ofrece. No nos condene a la indigencia, a tener que mendigar la “ayuda” internacional que tan bajo impacto tiene en la lucha contra la pobreza de Guatemala.
 
Declaraciones del Vice Ministro de Cooperación Aleman en Guatemala, Prensa Libre, 29ENE11 (Derechos Reservados Prensa Libre).



martes, 4 de enero de 2011

No es temor a la reelección.


Las columnas de Zapeta y la de Kaltschmitt parecen una campaña anticipada de los mismos políticos que nos tienen hundidos en la corrupción y la miseria. No es miedo al mito de una posible reelección de los Colom,  Arzú, polloronco o cualquiera de los que han desfilado con la banda presidencial, es un problema de prohibición constitucional para que dichas personas puedan ser candidatos hoy en día.
Miedo de que usen el presupuesto nacional para la compra de votos y colusión de las instituciones del Estado ya es tarde, ya ocurrió, ya lo hicieron desde el primer día de sus gobiernos, sin nadie que los detuviera. Peligro de que usen el poder y el dinero del presupuesto nacional para comprar las voluntades de la CC del TSE, OEA, etc. y de columnistas como los antes mencionados para permear a la opinión pública o validar sus candidaturas logradas a través de colusión, corrupción e ilegalidades es inminente y real.
Si no es corrupción, puede ser que les tengan las colas machucadas pero la realidad de hoy es que cualquiera de las candidaturas de éstas personas es ilegal. No lesiona ningún derecho, sino que protege nuestro Estado de Derecho y si no cumplen con la ley cuando son candidatos, no nos podemos lamentar cuando ya estén gobernando. La Constitución dice que el bien común prevalece por sobre los derechos individuales. O todos vivimos cumpliendo lo que establece nuestra Ley, o no se puede hablar de democracia, ni legalidad, ni soberanía, ni estado de derecho.